Juicios con jurado

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Nuestros compa√Īeros de VITIUM Abogados nos introducen en los juicios con jurado.

Juicios con jurado

Probablemente sobre este tema los juristas se hayan divididos entre los que resaltan las bondades de que el pueblo participe de la acción de enjuiciar la conducta de sus iguales y los que en cambio, destacan las deficiencias que ello conlleva.

Sea como fuere, lo cierto es que la ley indica que hay una lista de delitos que, (con matices), ser√°n juzgados por un jurado popular (y cuales no).

La ley penal prevé que habrá de constituirse un juicio con jurado para juzgar a una persona, cuando ésta sea acusada de uno de los siguientes delitos:

  1. Homicidio (artículos 138 a 140).
  2. Amenazas (art√≠culo 169.1¬ļ).
  3. Omisión del deber de socorro (artículos 195 y 196).
  4. Allanamiento de morada (artículos 202 y 204).
  5. Infidelidad en la custodia de documentos (artículos 413 a 415).
  6. Cohecho (artículos 419 a 426).
  7. Tráfico de influencias (artículos 428 a 430).
  8. Malversaci√≥n de caudales p√ļblicos (art√≠culos 432 a 434).
  9. Fraudes y exacciones ilegales (artículos 436 a 438).
  10. Negociaciones prohibidas a funcionarios (artículos 439 y 440).
  11. Infidelidad en la custodia de presos (artículo 471).

El jurado: juicio.

El Jurado no participa de la fase de investigación del delito. De hecho se cuida mucho este aspecto; esto es, que sólo constituya prueba a valorar aquello que se practique en el acto del juicio. Así pues, el Jurado verá y escuchará por primera vez todo el material probatorio en las sesiones del juicio oral.

Nueve ciudadanos, junto con dos suplentes, habrán de prestar atención a las pruebas para finalmente decidir sobre los hechos que ellos consideran han quedado demostrados y los que no. Estas premisas tácticas constituyen el objeto del veredicto. Y en función de lo que hayan determinado mediante una suerte de mayorías en sus votaciones, el Magistrado Presidente determinará qué delito se ha cometido con su correspondiente pena, o por el contrario la necesidad de absolver al acusado a la vista de lo que el Jurado ha entendido demostrado y lo que no.

Y una cuestión más ha de realizar el Jurado, (la cual no siempre hacen bien y es motivo de tener que repetir un juicio), la de tener que argumentar por qué han creído demostrado cada hecho. Tendrán que explicar por escrito en qué pruebas se han apoyado y qué razonamiento les llevó a tal conclusión.

La impresión del letrado que redacta, y que ha intervenido en no pocos juicios con jurado popular, es la de que los miembros del Jurado afirman haber vivido una gran experiencia, habiendo llegado a disfrutar de ella, si bien, no manifestaban mucho deseo de repetir la experiencia.

Aspecto psicológico del jurado

Sin duda esta es una de las grandes diferencias que se marcan en la tarea del abogado penalista, cuando se “enfrenta” a un Jurado Popular.

T√©ngase en cuenta que tanto si se es acusaci√≥n como si se es defensa, su abogado habr√° de procurar seleccionar de entre todos los candidatos a¬†miembros del Jurado, s√≥lo a aquellos que tras una serie de preguntas para indagar en la forma de pensar de cada miembro del Jurado se ajusten a los intereses de su cliente. Caso de no serlo podr√° “tachar” al mismo (y con ello ser autom√°ticamente descartado).

La dificultad radica en llegar a adentrarse en la psicolog√≠a del miembro del Jurado a fin de conocer la predisposici√≥n que puede tener a condenar o absolver a una persona como la que se va a juzgar. Para todo abogado penalista, hacer las preguntas pertinentes es consecuencia de a√Īos de experiencia especializada en el derecho penal.


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