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Buscando.ABOGADO¬ģ¬†es la mayor red en Espa√Īa de especialistas en derecho penal. En esta ocasi√≥n, ahondamos en el concepto de testigos de referencia.

Qué indica en TS sobre los testigos de referencia

De antemano se√Īalar que los testigos de referencia no son prueba suficiente para desvirtuar la presunci√≥n de inocencia del acusado.

A lo sumo, pueden servir como un elemento corroborador de la credibilidad de otra prueba directa. Pero por sí sola no es prueba de cargo. Así lo ha indicado reiteradamente la doctrina del Tribunal Supremo:

“Por lo que respecta a las pruebas testificales de quienes declararon en el acto de la vista oral, son todas testimonios de referencia. Ning√ļn testigo vio, percibi√≥, o supo por conocimiento propio los hechos imputados. Todos sin excepci√≥n conoc√≠an solo las afirmaciones de la denunciante. Afirmaron saber, no aquello que ella les cont√≥, sino precisamente el hecho mismo de o√≠rselo contar. Saben y repiten las declaraciones de aquella pero ignoran los hechos a que se refer√≠a.

Los testigos de referencia no pueden aportar sobre el hecho sucedido mayor demostración que la que se obtendría del propio testimonio referenciado, porque lo que conocen solo son las afirmaciones oídas de éste.

La certeza de que se hicieron ciertas afirmaciones por el testigo directo es lo √ļnico que puede resultar de la veracidad de lo declarado por aqu√©llos, y en consecuencia subsiste la necesidad de ponderar y valorar el testimonio directo para determinar el hecho que se pretende averiguar.

Los testimonios de referencia, a√ļn admitidos en el art 710 LECr EDL 1882/1 tienen as√≠ una limitada eficacia demostrativa respecto al hecho delictivo, pues pasar directamente de lo declarado verazmente por el testigo de o√≠das a tener por probado sin m√°s lo afirmado por aqu√©l a qui√©n se oy√≥ equivaldr√≠a a atribuir a √©ste todo cr√©dito probatorio privilegiando una narraci√≥n extraprocesal sustra√≠da a la inmediaci√≥n y a la contradicci√≥n.

Por ello el valor del testimonio de referencia es el de prueba complementaria para reforzar lo acreditado por otros elementos probatorios, o bien el de una prueba subsidiaria, para ser considerada solamente cuando es imposible acudir al testigo directo, porque se desconozca su identidad, haya fallecido o por cualquier otra circunstancia que haga imposible su declaración testifical.

Y a√ļn en este caso resulta evidente la debilidad demostrativa del testigo de referencia para sustentar por s√≠ solo un pronunciamiento de condena, por la misma naturaleza de la fuente de su conocimiento, que es indirecta o mediata respecto al hecho delictivo, y siempre condicionada en cuanto su credibilidad depende de la que mereciera el testigo directo, en situaci√≥n no obstante de imposibilidad de ser interrogado y o√≠do a presencia del Tribunal‚ÄĚ.

En todo caso esa imposibilidad de acudir al testigo directo, que justificaría atender, y con todas las reservas, los testimonios indirectos o de referencia ha de ser material.

 Otras sentencias

Por su parte, la Sentencia (EDJ 2008/97485) Tribunal Supremo Sala 2¬™, S 5-6-2008, num. 304/2008, rec. 1484/2007 nos recuerda que la jurisprudencia es exigente con esta prueba requiriendo se haga constar el origen de la noticia en virtud de la cual se comparece en el proceso (STS. 8.11.93), y desde luego cuando es la √ļnica prueba -y “los dichos” del compareciente no resultan corroborados por ning√ļn otro medio de prueba no basta para fundamentar una decisi√≥n condenatoria (STS. 5.3.93).¬† Y en el presente caso, los supuestos ‚Äúdichos‚ÄĚ de la supuesta ‚Äúv√≠ctima‚ÄĚ, contradicen los datos objetivos.

De lo contrario se tendrían por válidas las declaraciones de una persona que no puedo ser interrogada por el procesado y en defensa en los términos del art. 6.3 d) del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que no prestó juramento y no declaró ante el Tribunal.


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Grados de los testigos de referencia en el proceso penal

No resulta ocioso recordar que el testimonio de referencia puede tener distintos grados seg√ļn que el testigo narre lo que personalmente escuch√≥ o percibi√≥ -auditio propio- o lo que otra persona le comunic√≥ -auditio ahieno-, y que, en algunos supuestos de percepci√≥n propia, dicho testimonio puede tener el mismo valor para la declaraci√≥n de culpabilidad de los acusados que la prueba testifical directa.

En palabras de la Sentencia (EDJ 2007/222945 (Tribunal Supremo Sala 2ª, S 28-11-2007, num. 957/2007, rec. 896/2007): “El testigo es un instrumento de prueba y siendo persona física es un instrumento vivo, inteligente y autónomo. Todo ello le hace superior a otros medios probatorios, pero a su vez adolece de la seguridad y precisión que reportan aquellos que han podido ser contrastados y sujetos a experiencias empíricas.

Por tanto, debe tomarse tal como es, si bien para poder otorgarle valor, o más precisamente para valorarlo justamente, debemos averiguar todas las circunstancias que han influido en su adquisición de conocimiento y también las que pueden afectar a su reproducción, lo que dará una pista de sus inexactitudes y apuntará sobre la confianza que debe merecer.

“Ahora bien nuestro sistema procesal admite de manera expresa la figura del testigo de referencia , al referirse el art. 710 LECrim, siendo aquél la persona que no proporciona datos obtenidos por la percepción directa de los acontecimientos, sino la versión de lo sucedido obtenida a través de manifestaciones o confidencias de terceras personas.

Hechos vs resultado

Es cierto, que en general, toda testifical deber versar, en principio, sobre los hechos que son objeto de enjuiciamiento y no sobre el resultado de un medio de investigación o de prueba testifical pero ello no obsta, para que en el supuesto de que existiera controversia sobre la validez de un determinado medio de investigación o de prueba se practique prueba -incluso testifical- para poder tener elementos de juicio para resolver la cuestión.

En otro orden, cuando la controversia puede versar sobre la credibilidad o fiabilidad de ciertos testigos, evidentemente se puede practicar prueba al respecto, y su alcance ser√° solo tal controversia.

Así el art. 710 LECrim debería interpretarse como habilitación legal para dar relevancia al testigo de referencia, no para dilucidar el hecho que es objeto de enjuiciamiento, sino sobre la fiabilidad y credibilidad de un determinado testigo, por ejemplo, para valorar como corroboración periférica lo declarado por el testigo directo en caso en que la prueba de cargo se halle integrada sólo por la declaración de éste.

Acerca de las manifestaciones de la víctima o un testigo

En definitiva las manifestaciones que realiz√≥ en su d√≠a la v√≠ctima o testigo directo de los hechos objeto de acusaci√≥n debe ser necesariamente objeto de contradicci√≥n por el acusado o por su Letrado en el interrogatorio del juicio oral, y por ello no se puede inferir que el principio de inmediaci√≥n permite sustituir un testigo directo por otro de referencia, pero no obstante la testifical de referencia si puede formar parte del acervo probatorio en contra del reo, siempre que no sea la √ļnica prueba de cargo sobre el hecho enjuiciado y siempre con independencia de la posibilidad o no de que el testigo directo puede deponer o no en el juicio oral.

El testigo de referencia podr√° ser valorado como prueba de cargo -en sentido amplio- cuando sirva para valorar la credibilidad y fiabilidad de otro testigo -por ejemplo testigo de referencia que sostiene sobre la base de lo que le fue manifestado por un testigo presencial, lo mismo o lo contrario, o lo que sostiene otro testigo presencial que si declara en el plenario-, o para probar la existencia o no de corroboraciones perif√©ricas -por ejemplo, para coadyuvar a lo sostiene el testigo √ļnico-.

¬†O tambi√©n la Sentencia (EDJ 2007/100797) Tribunal Supremo Sala 2¬™, S 10-7-2007, num. 609/2007, rec. 231/2007; y St 10-10-2005, num. 1159/2005, rec. 2295/2004: ” As√≠ el art. 710 LECrim deber√≠a interpretarse como habilitaci√≥n legal para dar relevancia al testigo de referencia, no para dilucidar el hecho que es objeto de enjuiciamiento, sino sobre la fiabilidad y credibilidad de un determinado testigo, por ejemplo, para valorar como corroboraci√≥n perif√©rica lo declarado por el testigo directo en caso en que la prueba de cargo se halle integrada s√≥lo por la declaraci√≥n de √©ste.

Otras sentencias

Y la STS, secc 1¬™, 27.02.2007, rec 11007/2006: “Es claro que la fiabilidad o la credibilidad del testigo directo se proyecta sobre el hecho que relata al Tribunal y que seg√ļn dice ha presenciado. Esto permite tener por acreditado ese hecho, dentro de los l√≠mites de la valoraci√≥n del testimonio, si el Tribunal considera suficientemente fiable la declaraci√≥n del testigo dentro del conjunto de evidencias disponibles.

Por el contrario, en el caso del testigo de referencia su fiabilidad se proyecta solamente sobre su afirmaci√≥n respecto a haber o√≠do de otro el relato acerca de un determinado hecho, pero nada aporta respecto a la realidad de este √ļltimo, que es precisamente el que interesa a efectos del enjuiciamiento. De esta forma, el Tribunal puede tener por acreditado que el testigo de referencia dice la verdad cuando afirma que tal suceso le ha sido relatado por un tercero.

Pero no puede ignorar que dicho testigo no responde con su palabra, dir√≠amos con su fiabilidad, de la misma realidad de aquel hecho. Ni tampoco de la credibilidad de quien se lo ha relatado. Y esto dificulta la declaraci√≥n como hecho probado de aquel hecho relatado al testigo que depone ante el Tribunal, cuando solo se puede operar sobre la base del testimonio de referencia, hasta el extremo de hacer siempre aconsejable, y necesario en ocasiones, alg√ļn elemento de corroboraci√≥n (STS num. 24/2003, de 17 de enero) que refuerce objetivamente la versi√≥n inculpatoria.

En este sentido, la STC num. 68/2002, de 21 de marzo, citando la STC 303/1993, se√Īala que “aunque ¬ęsea un medio probatorio admisible (con la sola excepci√≥n del proceso por injurias y calumnias verbales: art. 813 LECrim) y de valoraci√≥n constitucionalmente permitida que, junto con otras pruebas, pueda servir de fundamento a una Sentencia de condena, no significa que, por s√≠ sola, pueda erigirse, en cualquier caso, en suficiente para desvirtuar la presunci√≥n de inocencia¬Ľ”.

Y en igual sentido, Sentencia (EDJ 2008/43743) AP Barcelona, sec. 20¬™, S 10-3-2008, num. 278/2008, rec. 404/2007: “aunque la Sala no puede desconocer que las referidas manifestaciones constituyen indicios sobre la existencia de una agresi√≥n por parte del acusado a su esposa, lo cierto es que carecen de la suficiente consistencia para mantener una condena. En efecto, aunque el juzgador de instancia ha calificado las declaraciones de los polic√≠as como testificales de referencia, viniendo a suplir con su contenido, meramente accidental, el omitido por los testigos presenciales, es lo cierto que tal diligencia probatoria ha sido err√≥neamente valorada.

Opinión del Tribunal Constitucional

En tal sentido conviene recordar que esta modalidad probatoria, cuya validez ha sido admitida por el Tribunal Constitucional ya en su STC 217/1989, de 21 de diciembre EDJ1989/11626, debe ser empleada con suma cautela, seg√ļn pone de manifiesto la misma Jurisprudencia, toda vez que supone eludir el oportuno debate sobre la realidad misma de los hechos y dar valor a los dichos de personas que no han comparecido en el proceso…

De ahí que se aconseje como criterio general la elusión de su práctica a favor de la de testigos presenciales o personas que de otra manera hayan percibido directamente el hecho a probar, que deberán ser oídos directamente por el Tribunal, en lugar de prestarse audiencia a quienes oyeron de ellos el relato de los hechos vividos.

Y es que este tipo de diligencia probatoria introduce un factor de distorsi√≥n en la valoraci√≥n de la prueba, una funci√≥n legalmente atribuida a los Jueces y Tribunales, toda vez que como pone de manifiesto la STS de 14.12.92 EDJ1992/12377 al referirse a ella, “...No se trata ya entonces de saber si el testigo que declara dice o no la verdad, sino de lo que el testigo indirecto ha tomado por verdad de lo que le dijeron, traslad√°ndose as√≠ a la cabeza del testigo de referencia una funci√≥n que es propia del Juzgador‚ÄĚ.

Línea restrictiva

Partiendo de estas consideraciones, resulta evidente la línea restrictiva con que nuestro Más Alto Tribunal acoge este tipo de prueba, por referirse a personas que no pudieron ser interrogadas por el procesado y su defensa en los términos del artículo 6.3, d) del CEDH, que no prestaron juramento o promesa de decir la verdad, no fueron apercibidos de las penas con que nuestra Ley Penal castiga el falso testimonio, y que no declararon ante el Tribunal de enjuiciamiento.

Sentencia (EDJ 2008/72089) AP Vizcaya, sec. 6¬™, S 4-2-2008, num. 96/2008, rec. 22/2008:STC de 21 de marzo de 2002 EDJ2002/6752, en la que, invocando la n√ļm. 209/01 EDJ2001/38134, expone las razones por las que el testimonio de referencia se observa con reticencia, se√Īalando que, de un lado, incorporar al proceso declaraciones testificales a trav√©s de testimonios de referencia implica la elusi√≥n de la garant√≠a constitucional de inmediaci√≥n de la prueba al impedir que el juez que ha de dictar sentencia presencie la declaraci√≥n del testigo directo, priv√°ndole de la percepci√≥n y captaci√≥n directa de elementos que pueden ser relevantes en orden a la valoraci√≥n de su credibilidad (S.T.C. 97/1999, de 31 de mayo, FJ 6 EDJ1999/11262; en sentido similar, SS.T.C. 217/1989, de 21 de diciembre, FJ 5 EDJ1989/11626; 79/1994, de 14 de marzo, FJ 4 EDJ1994/2292; 35/1995, de 6 de febrero, FJ 3 EDJ1995/112; y 7/1999, de 8 de febrero, FJ 2 EDJ1999/300). De otro, supone soslayar el derecho que asiste al acusado de interrogar al testigo directo y someter a contradicci√≥n su testimonio, que integra el derecho al proceso con todas las garant√≠as del art. 24.2 C.E. (espec√≠ficamente STC 131/1997, de 15 de julio, FJ 4 EDJ1997/453; en sentido similar, SS.T.C. 7/1999, de 8 de febrero, FJ 2; y 97/1999, de 31 de mayo, FJ 6) y que se encuentra reconocido expresamente en el p√°rrafo 3 del art. 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (en adelante CEDH) como una garant√≠a espec√≠fica del derecho al proceso equitativo del art. 6.1 del mismo ( STEDH de 19 de diciembre de 1990, caso Delta EDJ1990 /12381).

Por lo tanto, la necesidad de favorecer la inmediaci√≥n, como principio rector del proceso en la obtenci√≥n de las pruebas impone inexcusablemente que el recurso al testimonio referencial quede limitado a aquellas situaciones excepcionales de imposibilidad real y efectiva de obtener la declaraci√≥n del testigo directo o principal (STC 79/1994, FJ EDJ1994/2292) y su valor tambi√©n estar√° condicionado a su aportaci√≥n como √ļnica prueba de cargo, o en conjunci√≥n con otra serie de datos que permitan enervar la presunci√≥n de inocencia con todas las garant√≠as para el acusado.

Conclusión

El recurso al testigo de referencia ha de quedar limitado, por lo tanto, a aquellas situaciones excepcionales de imposibilidad real y efectiva de obtener la declaración del testigo directo y principal (SSTC 79/1994, de 14 Mar., FJ 4 EDJ1994/2295; 68/2002, de 21 Mar., FJ 10 EDJ2002/6752; 155/2002, de 22 Jul., FJ 17 EDJ2002/27981; y 219/2002, de 25 Nov., FJ 4 EDJ2002/53161).

Y los supuestos en los que hemos declarado la existencia de esta imposibilidad real y efectiva han sido aqu√©llos en los que el testigo se encuentra en ignorado paradero, es decir los casos en los que es imposible citar al testigo directo (STC 35/1995, de 6 Feb., FJ 3 EDJ1995/112), aunque tambi√©n hemos incorporado los casos en los que la citaci√≥n del testigo resultaba resulta extraordinariamente dificultosa (STC 209/2001, de 22 Oct., FJ 5 EDJ2001/38134). (En el mismo sentido se pronuncia la sentencia de 21 de mayo de 2007 EDJ2007/39873)”.


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