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VITIUM Abogados es la mayor red en España de especialistas en derecho penal. En esta ocasión, ahondamos en el concepto de testigo directo.

Testigo directo

Como todos sabemos, los procedimientos penales terminan con la celebración de un juicio donde los testigos son parte fundamental de la prueba que se practican ellos. Y son importantes en tanto que es muy habitual que el acusado y la supuesta víctima den versiones contradictorias de cómo sucedió un hecho. Y es aquí donde cobra especial importancia la figura del testigo que puede corroborar una de las versiones o la otra.

En puridad, testigo es aquella persona que escucha o ve como ocurría una escena que forma parte de un hecho supuestamente delictivo. Se habla de testigo directo cuando el testigo escucho por sí mismo o vio con sus propios ojos lo que ocurrió; siendo testigo de referencia aquel que si bien no escucho ni vio el hecho que se juzga sí que escucho o vio como las partes u otros testigos explicaban lo que ocurrió en momentos posteriores a la supuesta ocurrencia del hecho.

Diferenciando testigo directo, de testigo de referencia

La diferencia es bien notoria en tanto que el testigo directo legitima al juez para dar por cierto, si así lo valora, un hecho; mientras que el testigo de referencia sólo puede dar fe de lo que alguien dijo, pero no de lo que esta persona decía que sucedió. Es por ello que para valorar si lo que el testigo directo afirma, según refiere el testigo de referencia, habríamos de interrogar al testigo directo.

En un supuesto real el Tribunal Supremo dijo: “Por lo que respecta a las pruebas testificales de quienes declararon en el acto de la vista oral, son todas testimonios de referencia. Ningún testigo vio, percibió, o supo por conocimiento propio los hechos imputados. Todos sin excepción conocían solo las afirmaciones de la denunciante. Afirmaron saber, no aquello que ella les contó, sino precisamente el hecho mismo de oírselo contar. Saben y repiten las declaraciones de aquella pero ignoran los hechos a que se refería”.

Los testigos de referencia no pueden aportar sobre el hecho sucedido mayor demostración que la que se obtendría del propio testimonio referenciado, porque lo que conocen sólo son las afirmaciones oídas de éste.

Testigo directo en la práctica

Normalmente los jueces no suelen admitir nada más que la declaración de los testigos que sean directos pero no los de referencia. Sólo en caso de que no existan testigos directos se abrirá paso a la posibilidad de que declaren los testigos de referencia.

Si algo caracteriza la dinámica de los juicios en España es el hecho de que cada mañana un mismo juzgado puede llegar a celebrar entre 8 a 10 juicios por lo que podemos imaginar el margen de tiempo tan escaso que tienen para cada uno de ellos y, por ende, la tendencia a admitir un número pequeño de testigos por muy directos que estos sean.

También son testigos directos

  • Agente de la autoridad

Por ejemplo cuando las fuerzas de seguridad del Estado realizan un atestado donde se recogen datos objetivos y apreciaciones subjetivas sobre unos presuntos hechos delictivos, jurisprudencialmente se tiene sentado que el valor de este atestado está en las cuestiones objetivas que se contienen en el mismo, como mediciones, croquis de situación etc. donde los agentes de la autoridad declararán como testigos y que podrán dar luz sobre el escenario del crimen, y otros elementos objetivables.

  • La víctima

Se dice que la víctima es el principal testigo de un supuesto delito pero también es cierto que sería demasiado inquisitivo un procedimiento penal donde la víctima se erige en juez y parte. Es por ello que la declaración de la víctima como testigo de cargo solo es suficiente cuando reúne una serie de requisitos jurisprudenciales que analizaremos en otra entrada.

  • Testigo/perito

En ocasiones hay personas que han actuado en un procedimiento como peritos pero que durante el desarrollo de su pericia han podido ver y escuchar extremos de interés para la resolución de la causa por lo que su condición dentro del procedimiento es doble. Pues bien, el abogado penalista sabe que, esta persona, para poder ser interrogada en su doble condición ha de ser también citada en su doble condición, esto es, como testigo y perito puesto que de lo contrario las preguntas que se le realicen el juicio se habrán de ceñir a la única condición con la que haya sido citado.

Testigos sorpresa

Nos referimos a aquellas situaciones en las que una persona testigo de los hechos no ha declarado durante la fase de investigación debido a que nadie le solicitó al juez de instrucción que esta persona declarase, o ni siquiera se informó de la existencia de esta persona en las inmediaciones donde ocurre el hecho delictivo.

En ocasiones esta situación es producto de una mala fe procesal de alguna de las partes, que pudiendo llamarle a declarar desde el principio prefieren llevarlo al juicio de manera sorpresiva con la esperanza de que el juez acepte su declaración y el abogado de la defensa no tenga tiempo de preparar un interrogatorio para este testigo.


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