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Nuestros compañeros de SuperAbogado analizan todo lo relacionado con el delito de tenencia ilícita de armas.

Definiendo el delito de tenencia ilícita de armas en el Código Penal, (CP).

Previsto en el artículo 563 del Código Penal, deberemos determinar, en primer lugar, cuales son los requisitos del tipo de la tenencia ilicita de armas. Entre otras muchas resoluciones, la Sentencia del Tribunal Supremo 454/2015, de 10 de julio, que citamos a modo de ejemplo, establece que:

“en relación al delito de tenencia ilícita de armas (…) es una infracción de pura actividad, incluida ahora dentro del título concerniente al orden público, como infracción formal de riesgo abstracto, general o comunitario (…) Se ha considerado que el tipo delictivo protege la seguridad, no sólo la del Estado, sino la comunitaria, tratando de restringir el peligro que comportan las armas de fuego, sometiéndolas a un control administrativo y sancionando la tenencia de las mismas si se prescindía de tal control, y se ha caracterizado el tipo de tenencia ilícita de armas de delito de mera actividad o formal -en cuanto no exige la producción de lesión o daño- permanente en cuanto su consumación pervive mientras se mantiene la posesión sobre el armas, y de peligro abstracto ( … ) Por la jurisprudencia (…) se han señalado también los elementos del delito: (…)

a) El elemento dinámico estriba en la mera posesión, bastando una relación entre la persona y el arma que permite una disponibilidad de ésta y su utilización a la libre voluntad del agente para los fines propios de tal instrumento. La tenencia debe superar lo que es un pasajero contacto, a efectos de examen, o la ocupación fugaz propia de un servidor de la posesión, como sucede en el caso de reparador o transmisor. Puede distinguirse en la posesión el componente físico o “corpus possessionis” y el subjetivo o “animus possidendi” o “detinuendi”, sin que sea exigible el “animus domini” o “rem sibi habendi” (…)

b) El elemento material u objetivo consistirá en el arma de fuego, caracterizado como instrumento apto para disparar proyectiles, mediante la deflagración de la pólvora. Requisito necesario del elemento es que el arma se halle en condiciones de funcionamiento, no apreciándose tal capacidad en aquellas armas que por su antigüedad, ausencia de piezas fundamentales o cualquier otra causa, carecen de aptitud para disparar proyectiles. Se ha estimado que el arma funciona si puede hacer fuego o ser puesta en condiciones de hacerlo. La idoneidad del arma para el disparo permite que el peligro abstracto que comporta el arma se traduzca en peligro concreto y es elemento fáctico esencial que debe ser acreditado por la Acusación (…)

c) El elemento jurídico extrapenal consistirá en la falta de habilitación administrativa de la posesión del arma; y (…)

d) El elemento subjetivo estribará en el conocimiento de que el arma poseída es de fuego, con idoneidad para disparar y de que no puede poseerse lícitamente sin guía de pertenencia y licencia de armas, habiendo excluido la jurisprudencia el error de prohibición que contempla el art. 14 del CP.  en los supuestos de tenencia de aparatos con capacidad de perpetrar proyectiles, no aceptando que pueda creerse que no se exige control administrativo para la posesión de tales instrumentos (…) En definitiva como elemento subjetivo atinente a la culpabilidad se exige el animus posidendi, esto es el dolo o conocimiento a que se tiene el arma careciendo de la oportuna autorización, con la voluntad de tenerla a su disposición, pese a la prohibición de la norma (…), bien entendido que no hay dolo especifico, siendo suficiente con que el sujeto tenga conocimiento de que posee un arma de fuego sin la correspondiente licencia o autorización administrativa y con que tenga voluntad de poseerla (…)

e) Es un delito de propia mano que comete aquél que de forma exclusiva y excluyente goza de la posesión del arma, aunque a veces pueda pertenecer a distintas personas o, en último caso, pueda estar a disposición de varios con indistinta utilización, razón por la cual extiende sus efectos, en concepto de tenencia compartida, a todos aquellos que conociendo su existencia en la dinámica delictiva, la tuvieron indistintamente a su libre disposición a pesar de que físicamente no pudiera ser detentada más que por uno solo si de la generación de un delito subsiguiente se tratare (…), siendo lo importante a estos efectos, prescindiendo de que con el arma se lleve a cabo cualquier otra infracción, siendo lo importante se repite, que ese goce plural, en cuanto a los sujetos intervinientes, sea consecuencia de su común conocimiento, de una tácita unión de voluntades, de una especie de “societas scaelaris” que lleva en fin todos los copartícipes a una responsabilidad por participación (…) se precisa que en el delito de tenencia ilícita de armas, “además de los requisitos derivados de la tenencia y subjetivos sobre esa tenencia, se reconoce la coautoría en casos de tenencia compartida siempre que exista disponibilidad indistinta de las armas por parte de los coacusados que constituyan una asociación, aun transitoria, para la ejecución de hechos delictivos poniendo a disposición común e indistinta aquellas armas, aun cuanto pertenezcan individualmente a uno de ellos, pero resultan afectadas para la perpetración de los hechos en su conjunto, dependiendo su uso individual del papel o “rol” asignado a cada uno de los partícipes”.

En el caso que se analizaba en dicha Sentencia, en la relación de hechos probados se ponía de manifiesto que el arma siempre había sido utilizada por uno de los acusados, aun cuando los demás conocían su existencia e incluso su uso intimidatorio por los demás, declarando el Tribunal Supremo que inferir de ello que todos tenían la plena disponibilidad de la pistola y podía usarla indistintamente, “es una inferencia excesivamente abierta, ante la ausencia de un razonamiento lógico y con base probatoria de cómo y por qué queda acreditado ese uso indistinto y disponibilidad del arma que sólo utilizaba uno de los acusados”, por lo que declara que no puede ser considerado coautor del delito de tenencia ilícita de armas.


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Tenencia compartida

Sobre este tipo delictivo, y más en concreto, sobre la cuestión relativa a la tenencia compartida, se pronuncia el Tribunal Supremo, entre otras resoluciones, en la Sentencia 963/2000, de 2 de junio, estimando el motivo planteado por los recurrentes por vulneración del derecho a la presunción de inocencia porque no hubo prueba de la tenencia compartida respecto a la escopeta recortada en base a la cual fueron condenados los acusados. Se afirma en dicha resolución que “Este delito, como con razón alegan los recurrentes, es un delito de propia mano que sólo puede cometer quien tiene la posesión del arma, sin que baste para ello una tenencia meramente fugaz o la propia de un serviciario de la posesión ajena (…) Pero esta cualidad del delito (de propia mano) no excluye el que varias personas puedan ser coautores del mismo con relación a una misma o varias armas en casos de tenencia compartida que puede existir cuando distintas personas las tienen a su disposición, bien simultáneamente por hallarse en un lugar al que tienen acceso varios, bien de modo sucesivo al pasar el arma de unos a otros. Tal disponibilidad compartida constituye a todos, siempre que cada uno de ellos sea propiamente poseedor del objeto (corpus más animus) en esa situación de cotitularidad, en coautores o autores sucesivos de este delito (…) Pero tal tenencia compartida no puede deducirse del simple hecho de que varias personas utilicen el arma para cometer un delito, el robo y el allanamiento de morada, por ejemplo, como ocurrió en el hecho aquí examinado. En estos casos ha de aplicarse la correspondiente figura agravada si la ley penal la prevé, como ocurre en el supuesto del robo con violencia o intimidación en las personas del art. 242.2 CP, a todos los que conocieron el uso del arma en la comisión del delito. Pero el de tenencia ilícita de armas sólo puede imputarse a quien verdaderamente la poseía (…) En el caso presente la sentencia recurrida no nos dice en qué datos se funda para afirmar esa tenencia compartida por la que condena a los dos acusados por el mencionado delito de tenencia ilícita de armas (…) Tampoco aparece prueba alguna en el acto del juicio oral en que se pudiera basar esa afirmación. Sólo ha quedado acreditada, aparte del uso en el episodio inicial ocurrido en la mencionada vivienda, la tenencia de la escopeta recortada por parte de Serafin que la tenía en su poder cuando la policía les sorprende y detiene y que incluso la usa para apuntar al agente municipal que le perseguía, razón por la cual es condenado, además, por delito de atentado. No aparece que Jesús Ángel la poseyera en momento alguno, ni siquiera de modo fugaz (…) En conclusión, por falta de prueba de esa tenencia compartida, dicho Jesús Ángel ha de ser absuelto del delito de tenencia ilícita de armas: su derecho a la presunción de inocencia, en este extremo concreto, ha sido violado en la sentencia recurrida. Hay que estimar parcialmente estos motivos 3º y 4º”.

Tenencia ilicita de armas: pena

La condena que prevé el C.Penal para la tenencia de armas de fuego reglamentadas, careciendo de las licencias o permisos necesarios, es la de:

  • 1.º pena de prisión de uno a dos años, si se trata de armas cortas.
  • 2.º Con la pena de prisión de seis meses a un año, si se trata de armas largas.

Pero tendrán una condena mayor ambos casos cuando se de la circunstancias de:

  • 1.ª Que las armas carezcan de marcas de fábrica o de número, o los tengan alterados o borrados.
  • 2.ª Que hayan sido introducidas ilegalmente en territorio español.
  • 3.ª Que hayan sido transformadas, modificando sus características originales.

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